Isla Victoria y el Bosque de Arrayanes: el lago que guarda dos mundos
📷 Bosque de arrayanes

Isla Victoria y el Bosque de Arrayanes: el lago que guarda dos mundos

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PatagoniaTravelers
7 de junio de 2026 · 5 min

Dos destinos y una jornada que no se parece a ningún otro día en la Patagonia. El Nahuel Huapi guarda secretos y un bosque mágico.

El lago como umbral

Hay algo que pasa cuando el catamaran abandona el muelle de Puerto Pañuelo y el perfil de Bariloche empieza a quedar atrás. El viento baja diez grados de golpe. El azul del agua, ese azul glaciar, rodea la embarcación por todos lados, y los Andes aparecen en el horizonte como si alguien los hubiera dibujado recién esa mañana. Todavía no llegaste a ningún lado, y ya estás en otro lugar.

La excursión a Isla Victoria y el Bosque de Arrayanes es un recorrido de poco más de seis horas donde conviven dos ecosistemas únicos en el mundo, siglos de historia humana enterrada bajo la tierra volcánica, una mitología mapuche que explica por qué ciertos árboles tienen la corteza siempre fría, y una isla que literalmente perdió una letra en el camino y así ganó nombre de mujer.

Punto de partida: Puerto Pañuelo

Todo empieza en Puerto Pañuelo, en la Península Llao Llao, a 25 kilómetros del centro de Bariloche. La mayoría de los paquetes de excursión incluyen el traslado desde el centro; si viajás con auto propio podés llegar directamente y comprar el pasaje en el muelle, sujeto a disponibilidad.

Las empresas que operan la travesía son Turisur y Cau Cau, con catamaranes cómodos y salidas diarias. Hay turno mañana y turno tarde. Si podés elegir, elegí el turno tarde: sale alrededor de las 13:00 horas y regresa cerca de las 19:00. La luz de la tarde sobre el lago es completamente diferente, más cálida y el bosque tiene menos visitantes en esa franja horaria. En enero y febrero, el turno mañana puede estar colapsado de grupos entre las 11 y las 14.

Un detalle importante: el lago enfría. Incluso en pleno verano, navegar el Nahuel Huapi baja la temperatura percibida entre ocho y diez grados. El viento patagónico sobre el agua no avisa. Cortaviento en la mochila, siempre.

El recorrido

La excursión hace dos paradas. La primera es el Bosque de Arrayanes, en la Península de Quetrihué. La segunda es Isla Victoria, con desembarco en Puerto Anchorena. El orden puede variar según la empresa y el horario, pero la experiencia de cada lugar es lo suficientemente distinta como para que ninguna opaque a la otra.

El Bosque de Arrayanes: el quetri y su corteza fría

Cuando el catamaran amarra en la Península de Quetrihué y el guía indica el inicio del sendero entablonado, nos encontramos con el arrayán o quetri, como lo llaman los mapuches, tiene una corteza de color canela intenso, casi azafrán, que cambia de tono con la humedad y la luz. Es fría al tacto. Inesperadamente fría, como si guardara algo adentro.

Los ejemplares de este bosque tienen entre cuatrocientos y seiscientos años, y lo que los hace únicos en el mundo no es solo su edad: en todos los demás lugares del planeta, el quetri crece como arbusto. Solo aquí, en esta pequeña península de mil hectáreas al borde del Nahuel Huapi, alcanza porte arbóreo. Solo aquí forma un bosque.

El nombre del lugar, Quetrihué, lo dice todo: quetri (arrayán) + hué (lugar). "Lugar donde hay arrayán". Los mapuches tenían claro qué era especial en esta tierra mucho antes de que llegara cualquier explorador.

La leyenda mapuche cuenta que una joven llamada Maivé se enamoró del quetri al verlo por primera vez. Su amor fue tan profundo que quedó encantada en el bosque para siempre. Dicen que por eso la corteza está siempre fría: guarda ese amor sin derretirse nunca.

En el extremo del sendero hay una pequeña casita de madera histórica donde funciona una confitería. Perfecta para un chocolate caliente antes de volver al muelle.

Isla Victoria: la isla que perdió una letra

La embarcación continúa hacia Isla Victoria, la más grande del lago Nahuel Huapi, con 3.700 hectáreas de bosques, senderos y costas rocosas. El desembarco es en Puerto Anchorena. Pocos visitantes saben que esta isla no siempre se llamó así. Su nombre original era Nahuel Huapi "isla del tigre", en la lengua tehuelche-araucana, donde nahuel significa jaguar o puma y huapi significa isla. Cuando los cartógrafos militares del general Roca llegaron a trazar los mapas oficiales, la rebautizaron en honor al Benjamín Victorica. Con "c". Con el tiempo, el uso cotidiano le fue comiendo esa consonante, y el lago se quedó con el nombre. Victoria.

Desde Puerto Anchorena, los senderos demarcados llevan en quince minutos a la Playa del Toro, una playa de arena volcánica negra donde se conservan pinturas rupestres de los pueblos originarios que habitaron la zona hace aproximadamente setecientos años.

El vivero que formó la Patagonia

Más adentro de la isla, los senderos llevan al ex Vivero Nacional, hoy Jardín Botánico Isla Victoria. Lo que parece un paseo por un bosque mixto es en realidad uno de los archivos botánicos más extraordinarios de América del Sur: el vivero alberga 140 especies de todos los continentes y fue declarado de valor internacional por la Botanical Gardens Conservation International (BGCI).

En los años cuarenta, en un pequeño edificio de madera en estos mismos bosques, nació la primera Escuela de Guardaparques de la Argentina. Llegaban jóvenes de todas las provincias, a formarse en este rincón de lago.

El monstruo que habita las aguas

El lago tiene su propio ser mitológico, El Nahuelito. Una historia que empieza con avistamientos de una criatura de cinco a siete metros de largo. Navegar el Nahuel Huapi sabiendo todo esto es buscarlo en las aguas, esperando descubrirlo.

Información práctica

Distancia navegada: ~22 km desde Puerto Pañuelo (ida y vuelta) Caminata en isla/bosque: 2–4 km según senderos elegidos Desnivel: Mínimo (senderos llanos) Duración total: 6–7 horas Dificultad: Baja — apto todo público Temporada: Todo el año. Otoño (mar–may) recomendado para menos gente y mejor luz Edad mínima: Sin restricción. Apto con bebés y niños pequeños Qué llevar: Rompeviento, calzado cómodo, abrigo (el lago enfría), agua, snack. Ropa impermeable en invierno Prohibido: Raspar o dañar la corteza de los arrayanes

Cómo organizarlo

Desde Bariloche:

Las empresas Turisur y Cau Cau operan salidas diarias desde Puerto Pañuelo. La mayoría de los paquetes incluyen traslado desde el centro de Bariloche (~30 min, ~25 km). Si tenés auto, podés llegar directamente a Puerto Pañuelo y comprar el pasaje en el muelle, lo que reduce el costo por persona.

Desde Villa La Angostura:

Esta es la opción menos conocida. Desde el muelle de Puerto Angostura podés hacer la excursión lacustre al bosque en unas 4 horas, con mucho menos gente. También es posible llegar caminando o en bicicleta al bosque por el sendero de 12 km que recorre la Península de Quetrihué (ingreso antes del mediodía, obligatorio). Guías: Los guías del Parque Nacional acompañan la excursión y aportan información real sobre flora, fauna e historia. No es una visita autoguiada.

Alojamiento en la isla:

La Hostería Nacional Isla Victoria es el único alojamiento dentro de la isla —reinaugurada en 2002, tiene historia propia. Los huéspedes acceden al lago antes y después del flujo turístico masivo. Una experiencia completamente diferente a la excursión de día. Tiempo en temporada alta: En enero y febrero, la excursión puede demorar hasta una hora más de lo previsto. No recomendable si tenés vuelo esa tarde.

Cómo organizarlo

Desde Bariloche: Las empresas Turisur y Cau Cau operan salidas diarias desde Puerto Pañuelo. La mayoría de los paquetes incluyen traslado desde el centro de Bariloche (~30 min, ~25 km). Si tenés auto propio, podés llegar directamente a Puerto Pañuelo y comprar el pasaje en el muelle, lo que reduce el costo por persona.

Desde Villa La Angostura: La opción menos masificada y, para quienes ya conocen la Patagonia, la más recomendable. Desde el muelle de Puerto Angostura podés hacer la excursión lacustre al bosque en unas 4 horas con mucho menos gente. También es posible llegar caminando o en bicicleta al bosque por el sendero de 12 km que recorre la Península de Quetrihué (ingreso antes del mediodía obligatorio).

Guías: Los guías del Parque Nacional acompañan la excursión y aportan información real sobre flora, fauna e historia. No es una visita autoguiada.

Alojamiento en la isla: La Hostería Nacional Isla Victoria es el único alojamiento dentro de la isla —reinaugurada en 2002, tiene historia propia. Los huéspedes acceden al lago antes y después del flujo turístico masivo. Una experiencia completamente diferente a la excursión de día.

Gastronomia

En el Bosque de Arrayanes funciona una pequeña confitería en la casita histórica de madera del extremo del sendero, el lugar ideal para un chocolate caliente antes de volver al barco, se dice que los precios no son tan accesibles. La Hostería Isla Victoria tiene restaurante con almuerzo y vistas directas al lago. La trucha fresca del Nahuel Huapi es el plato que tiene sentido pedir ahí y en ningún otro lado, se reserva por excursiones privadas o al hospedarse en la hosteria.

Tiempo en temporada alta: En enero y febrero, la excursión puede demorar hasta una hora más de lo previsto. No recomendable si tenés vuelo esa tarde.

Hay algo en la vuelta al muelle, con el sol ya bajando sobre los Andes y el agua tomando ese color plomo que tiene el Nahuel Huapi al atardecer, que hace que uno se quede un rato más de pie en cubierta. No hay nada que hacer ahí. Solo perderse en las maravillas de la Patagonia.

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